EDITORIAL: LA TRISTE VERDAD COMO RESULTADO DE LOS DESASTRES

Suele ocurrir cada vez que las delicadas emergencias invernales o los desastres naturales afectan caseríos o poblados enteros, como ocurrió con el movimiento telúrico que impacto a varios municipios del oriente de Cundinamarca, especialmente a Quetame y recientemente con el recrudecimiento del invierno que produjo deslizamientos en Caparrapí y dejo fuera de servicio muchas vías tercierias de la región del Rionegro y otras provincias de Cundinamarca.

Parece ser, que el presupuesto departamental 2008 tuvo que orientarse en gran medida, a suplir los recursos necesarios para atender estos frentes, con justa solidaridad y atención del estamento.

La triste verdad, como suele ocurrir cada año, nuestros campesinos deben afrontar las delicadas circunstancias invernales, ante la falta de vías; sus productos agrícolas quedan a merced de los intermediarios, -cuando pueden acceder – pues son ellos quienes fijan el precio.

Si hay una planeación eficaz, a sabiendas de que cada año estamos expuestos a desastres de la temporada lluviosa, nos hace pensar sobre la carencia de conciencia de gobernadores y alcaldes, en torno a la importancia que se le presta a este tema.

Hay una sensación de que en las diferentes administraciones este problema ha sido relegado a planos terciarios como las vías, lo que interpretamos como un acto de lesa irresponsabilidad, pues esta en juego la vida de miles de seres humanos, animales, viviendas, cultivos y la subsistencia de muchas familias, que en el peor de los casos siempre son los más humildes, los mas abandonados por los gobiernos de turno y los más manipulados en épocas electorales.

A escasos 50 días de terminar el 2008, es bueno que los cundinamarqueses dispongamos de un inventario real de los estragos originados en la mayoría de vías terciarias, sus soluciones o alternativas, que eviten diezmar la maltrecha economía departamental y veamos con mayor claridad una planeación acorde a los retos que conllevan la terminación de las dobles y calzadas y el proyecto bandera del gobernador, González, en materia de movilidad, el tren de cercanías.

Las cifras estadísticas no solo deben estar orientadas al problema vial; también el estado de las obras contratadas por la administración del gobernador Pablo Ardila, y sus grandes desastres, pues hay voces cada día más fuertes, que indican que un buen número de los compromisos firmados el año pasado, no alcanzarán a cumplirse en los términos fiscales y presupuestales antes de terminar la actual vigencia y que los mismos corresponden a recursos para hospitales, colegios, parques, vías y escenarios culturales y deportivos.

Cuentas claras, menos asesores, distribución equitativa de la contratación por provincias y si no hubo ninguna relación o participación política con la anterior administración, los cundinamarqueses tenemos derecho a conocer la verdad.

Cuáles fueron los posibles malos manejos – si los hubo- encontrados por los asesores y titulares de cada secretaria en sus respectivas dependencias.

Desconocemos a ciencia cierta, cuánto perdió el Departamento en la administración Ardila Sierra. Se dice que muchos de esos megaproyectos, están paralizados porque no se dispone de recursos para rediseños, permisos, compra de predios y otras arandelas propias de la contratación estatal y más aún cuando de infraestructura se trata.

Han sido múltiples las denuncias presentadas por las comunidades en las audiencias públicas presididas en forma separada por el Gobernador y por el Contralor Departamental, en muchos de los casos por sobrecostos, la subcontratación y las obras inconclusas o mal terminadas están al orden del día en la mayoría de los 116 municipios de la geografía de Cundinamarca. Estos últimos desastres son tal vez más nocivos y peligrosos para las comunidades, que los causados por la naturaleza.

Otro desastre, a pesar de las advertencias de la Gobernación de Cundinamarca, fue la pérdida de varios miles de millones de pesos de campesinos de muchas regiones del Departamento, quienes en muchos casos vendieron sus parcelas, su ganado que les quedaba, migrando a los centros urbanos e invirtieron en las tan comentadas “pirámides”, hoy intervenidas y en manos del gobierno nacional, esperando ojala un desenlace favorable para bien de sus familias y de la maltrecha economía regional.
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6 respuestas a EDITORIAL: LA TRISTE VERDAD COMO RESULTADO DE LOS DESASTRES

  1. Familia Castillo dice:

    Mientras el gobernante lleve consigo la consigna de cumplir con los favores de quienes lo eligieron, el pueblo seguirá en el abandono y los desastres presupuestales serán cada día mayores. Su comentario es la realidad que afrontamos hoy en día, donde los caminos están destruidos, las cosechas dañandose, las familias en la ruina por las pirámodes y una gorda burocracia a todo nivel.

  2. Yadira dice:

    La crisis actual es dura,pero más dura la que se avecina. Los anuncios de bajar el desempleo, erradicar la pobreza y ayuda a los más pobres es cuento de bobos. Su nota editorial lo expresa todo. Las alcaldías,gobernaciones, ministerios y entidades oficiales están llenas de asesores y nóminas paralelas y los hospitales quebrados, las vías destruidas y el pueblo pidiendo lismosna en los semaforos, en los puentes y en la conchinchina

  3. Julian dice:

    Con el robo de las pirámides, los bajos precios que nos pagan por los productos agrícolas, con el cierre de mataderos y con la prohibición de la leche cruda y los constantes decomisos de carne, quesos y cuajadas, pretende el gobierno que salgamos de la pobreza. Pues como dijo algún político mamola.

  4. Gustavo dice:

    Esos anuncios para salir de la pobraza que promueven con tanto ruido, no deja de ser un gastadero de plata de nuestros impuestos. Nunca se han visto resultados de esas reuniones, solo unos fantoches sacando pecho

  5. Hipólito dice:

    Pueda ser que algún día nuestros gobernantes se dieran a la tarea de leer estos importantes párrafos, seguramente les serían de gran utilidad por lo menos para que los pusieran en practica. Los pobres cada día seguiremos siendo más pobres. Los ricos seguirán siendo nuestros opresores

  6. Milena dice:

    Es bueno leer artículos o editoriales como éste, pues ademas de actuales, ocurre en todo el mundo y demuestran que clase de dirigentes tenemos en cada región. Pues la plata para evitar que estos desatres ocurran casi siempre se la roban, por eso el resultado y sus consecuencias.

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